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Las bayas goji, el controvertido secreto de la salud y la juventud

De origen tibetano, su nombre científico es lycium barbarum y han sido empleadas en la medicina tradicional china desde siempre . Normalmente las consumían frescas o con el té.

"En lo que se refiere a macronutrientes las bayas goji son hidratos de carbono (68%), proteínas (12%), grasas (10%) y fibra dietética (10%). El valor calórico total de 100gm de bayas secas es de aproximadamente 370 kilocalorías.

Las pasas goji contienen 19 aminoácidos, entre ellos aminoácidos esenciales . También contiene minerales y oligoelementos como calcio (112mg/100gm), potasio (1132mg/100gm), hierro (9mg/100gm), zinc (2mg/100gm) y selenio (50μg/100gm) etc. El selenio y el germanio son útiles en el tratamiento del cáncer. Vitaminas como la vitamina B1, B2, B6, C y E también se encuentran en cantidades apreciables. Contiene carotenoides incluyendo β caroteno, luteína, licopeno y xanthophyll.

El contenido de caroteno es superior a la zanahoria lo que le proporciona buenas propiedades antioxidantes . Contiene también ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico que promueve la pérdida de grasa".

La 'Eurohoja' certificará los productos creados ecológicamente

La Comisión Europea (CE) acaba de crear la ' Eurohoja ', un nuevo logotipo obligatorio que se empleará a partir de julio y que certificará aquellos productos producidos en la Unión Europea de manera respetuosa con el medio ambiente , según informa el último boletín de la publicación especializada en RSC, ComunicaRSE.

Así, esta etiqueta garantizará que, como mínimo, un 95% de sus ingredientes se han elaborado de manera ecológica , además de otros aspectos como el cumplimiento de las normas fijadas en el plan de inspección oficial o el hecho de no contener organismos modificados genéticamente (OMG), entre otros.

Hasta ahora, adjuntar una etiqueta que señalara esta procedencia era una medida voluntaria , pero a partir de julio será obligatorio adjuntar este 'logotipo verde' con las estrellas blancas de la UE, repartidas en forma de hoja de árbol . Los consumidores podrán reconocer así mejor los productos ecológicos hechos en los Estados miembros sin necesidad de logotipos específicos de cada país.

Además, otro de los objetivos es evitar la confusión entre los consumidores ya que los productos que no se elaboren de acuerdo a las normas ecológicas ya no podrán utilizar cualquier término del tipo ecológico, bio, eco, etc. , incluido el uso de estos apelativos en marcas registradas, o su aparición en el etiquetado o en la publicidad.

Algas, semillas y flores

Apicius explicó que ahora no solo comemos alcachofas, coliflor, brócoli y flores de calabacín, sino también flores de jardín como rosas, violetas y jazmines especialmente cultivadas sin fertilizantes y pesticidas para el consumo humano.

“Nuestros cocineros se han lanzado a decorar sus platos con flores. Incluso, en algún caso, le sacuden al comensal un plato formado exclusivamente por pétalos de flores y se quedan tan anchos como si fueran graduados en ikebana, que es el complicado arte floral japonés”, añadió.

En los recetarios de cocina de hace 20 años se indicaba que se debía pelar el tomate y eliminar sus semillas. Sin embargo, hoy hay que comerlas porque son “la fuente de la vida” y los restaurantes te presentan platos en el que lo único que hay es semillas.

Según Apicius, los peces solamente comen las algas cuando les duele la tripa. Pero los japoneses lo han incluido en su menú. “Lo más grande es cómo tratan de convencerlo a uno, incluso con los nombres en los dos últimos casos: a un alga le llaman “alga percebe”. Mentira: saben a algas”